Combinando colores
Qué  moscas pongo, la pregunta del millón. En este
caso es imposible emparejar la eclosión, ya que no la hay, pero una vez
encontrada la profundidad de pesca y la recogida ideal siempre hay un color
ganador o una combinación de estos. Los aparejos de dos o tres moscas nos
ayudan mucho a la hora de comparar las apetencias de los peces, aunque el sentido
común y algunas nociones básicas siempre nos ahorraran muchas pruebas.
Siempre
me gusta combinar colores más llamativos con uno más discreto en punta en
cualquier aparejo compuesto, la explicación es simple: una mosca sirve de
atractora mientras que la más discreta produce la picada. El porqué de ponerla
en punta tampoco es un secreto: cuando la trucha persiga la mosca y la rechace
se dará la vuelta y en muchas ocasiones se encontrará con algo menos estridente
y con más pinta de “comida” que casualmente pasaba por allí. El color negro es
siempre mi debilidad, aunque el melocotón u oliva no se quedan atrás.
Boobie negro.

En
días de mucha actividad, momentos de desove, truchas recién repobladas, es
decir cuando los peces están agresivos
lo mejor son los colores muy llamativos. El naranja, rosa o cocktail son
algunos buenos ejemplos. También en aguas tomadas estos colores junto con el
negro son los más eficaces.
Rematando un montaje de bobbie
cocktail.
 

Captura pescando en época de freza con una combinación de bobbie y blobs amarillos.

Por
el contrario, los días en que la actividad es baja y los peces están perezosos,
los boobies discretos o los FAB´s incluso en combinación con blobs o pequeñas
ninfas en los codales pescando muy lentamente son los más productivos. Colores
como el coral, negro, amarillo u oliva son una buena opción.
A
pesar de que no imitan a nada, no todo está perdido a la hora de utilizar algún
color para imitar comida, así el amarillo
o el sunburst funcionará especialmente en los lagos en que se permita la
pesca a cebo a que suelen estar cebados con maíz. El color negro puede imitar muchos insectos y
animalillos acuáticos como renacuajos, salamandras, caracoles, barqueros,
sanguijuelas y escarabajos terrestres o acuáticos. También y muy importante,
puede imitar al pienso cuando las truchas están recién sembradas o cebadas con
pellets. El oliva imitará
principalmente a las ninfas de libélulas, por lo que la presencia de adultos
puede darnos una pista para utilizar este color especialmente en las zonas de
carrizos. El naranja,
especialmente el FAB, es muy efectivo en la época de desove ya que las muchas
truchas frezan o expulsan las huevas cebando el lago.
Fab
naranja, combinados con bobbies  los
blobs y fabs dan buenos resultados.
 
Pescando con boobies y fabs.

Técnicas
alternativas
En
la introcucción a la pesca con boobies comentábamos que la mosca dió nombre a
la técnica, ahora voy a explicar algunos usos que yo le
doy a los boobies no convencionales:
  •  Pesca
    estática:
    en
    condiciones de baja actividad o peces muy profundos una técnica consiste en
    lanzar y dejar el aparejo flotando inmóvil en el fondo hasta que alguna trucha
    pasa por allí y engulle la mosca. Esta forma de pescar, considerada poco
    deportiva, es en ocasiones la más eficaz. Es muy importante estar muy atento a
    la picada con la línea tensa y utilizar bajos cortos para detectarla lo antes
    posible y clavar, ya que un alto porcentaje de peces son clavados en o cerca de
    la garganta, con el peligro que esto supone en caso de devolverlos al agua
    con   vida.
  • Pesca
    en superficie
    :
    otro uso que muchos pescadores consideran antideportivo es el uso en
    superficie. Cuando las utilizo solas, como secas, suelo rayar la superficie con
    ellas o bien dar unos toques a modo de popper. No es lo ortodoxo, pero a mí me
    funciona. También se pueden utilizar en combinación con alguna mosca hundida o
    neutra haciendo las veces de “flotador” 
    o indicador de picada, manteniendo por ejemplo por debajo un par de
    quironómidos, blobs, huevos o flexi worm suspendidas. Esto es especialmente
    eficaz en los días de viento ya que el propio oleaje anima las moscas
    sumergidas. En días de calma seremos nosotros los que tendremos que hacer una
    imitación muy lenta, con recogidas de hasta 5 cm seguidas de pausas.
Clavando
en el momento de la picada en superficie.

  • Dropper:
    no
    he visto a nadie utilizar esta    técnica
    ni leído sobre ella, pero aquí dejo mi invento para que podáis experimentar. Se
    trata de un aparejo largo con un boobie en punta y dos codales largos con
    quironómidos  separados 1 m cada uno. La
    técnica consiste en lanzar ligeramente cruzado o a favor de viento o de forma
    que sea el mismo el que transporte 
    nuestro aparejo lago adentro manteniendo la tensión y animando nuestras
    moscas. La picada suele ser suave pero franca, de forma que la trucha se clava
    sola si mantenemos correctamente la tensión en la línea.

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