MATERIALES
  • Anzuelo: TMC SPBL 2499 # 12 o  TMC 2488 #12
  • Cabeza: bola tungsteno plata diámetro 3,3 mm
  • Hilo de montaje: camel 8/0
  • Cercos: pluma de gallo de León corzuno
  • Cuerpo: pluma cola de faisán
  • Brinca: hilo de cobre fino
  • Bufanda: hilo de montaje naranja flúor
  • Tórax: dubbing liebre natural
  • Plomo diámetro 0.30 mm para aumentar el peso

PASO A PASO


1.
Fijamos la bola plata al anzuelo con ayuda del hilo de montaje y
plomamos la mosca para aumentar su peso, antes de poner el plomo debemos
recubrir la tija con el hilo de montaje, para que este no se mueva.

2. Cortamos el sobrante de plomo y aseguramos el conjunto con el hilo de montaje y una gota de barniz.
3. Colocamos 5 o 6 fibras de una pluma corzuno  de gallo de León.
4.
Sujetamos ahora 6 o 7 fibras de una pluma de cola de faisán con las que
formaremos después el cuerpo de la ninfa. Hacemos lo mismo con el hilo
de cobre.
5. Formamos el cuerpo del insecto enrollando las fibras de faisán.
6.
Brincamos el cuerpo con el hilo de cobre, es importante brincarlo en el
sentido contrario al que hemos enrollado la pluma de faisán, esto
evitara que dichas fibras se rompan con cierta facilidad.
7.
Formamos el tórax de la ninfa con unas vueltas de dubbing de liebre,
este dotará a nuestro montaje de “vida” gracias esos pelos de liebre
despeinados.
8. Por último le hacemos una bufanda con unas vueltas de hilo de montaje naranja flúor y la barnizamos. Mosca terminada.
LO QUE EL OJO NO VE
Quizás
ya os habréis fijado en el color de la pluma de faisán, no es su color
más normal, parece teñida de negro, pero no lo esta. Realmente cuando
tenemos en nuestras manos unas plumas de cola de faisán vemos que hay
algunas fibras de color marrón y otras de un color marrón muy oscuro,
casi negro, estas son las que utilizo para hacer esta ninfa, su
combinación con una cabeza plata la hacen más eficaz. En esta imagen se
puede apreciar la diferencia entre los tonos.

A PIE DE RIO
Recuerdo
el primer día que probé esta ninfa, el rio, mi querido Valcarce en su
TLSM, en Villafranca del Bierzo. Bajaba crecido y el primer lance que
hice con mi aparejo fue en una rasera, apenas cubría un metro y podía
ver las ninfas derivar gracias al brillo de las cabezas, fue la primera
vez que vi en esas condiciones descolgarse una bonita trucha para coger
mi ninfa, esas decimas de segundo en las que se te pone el corazón a
cien y debes templar los nervios para clavar a tiempo, no se borrarán de
mi memoria.
Sería
después de todo el año de pesca cuando se ganaría apelativos como la
“Beckham” entre los compañeros de pesca, aun no sabemos muy bien porque,
pero ya no me olvidaré de este montaje tan efectivo al que siempre
recurro para pescar a la polaca con dos ninfas.


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