Después de la tragedia que ha asolado la zona esta
semana, escribimos
estas líneas de lo que vivimos allí en nuestra última jornada de pesca,
nos
sentimos privilegiados rodeados de tanta vida, tenemos una entorno
único, disfrutemos de él y cuidemoslo para que otros también puedan
disfrutarlo.
Mes de julio y nos encontrábamos de nuevo, esta vez nos íbamos
en busca del Eria, bártulos para el coche, el mapa y carretera!!! Llegamos a
Castrocontrigo y pasamos el puente sobre el rio, como todo pescador no nos
aguantamos las ganas de mirar desde el puente, bajaba poco agua, cristalina,
pero se veían bastantes truchas, aunque todas pequeñas, estaba claro que si había
alguna poza o zona más profunda, quizás alli habría alguna mayor, asique como el
ansia nos podía, allí mismo nos quedamos.
Nos cambiamos, comimos un poco y al agua. Primeros lances y las truchas no
dudaban, había tantas truchas que parecía que se peleaban por la mosca, eso sí,
eran todas “minitalla”,  después de media hora
revolcando y sacando truchas de 15 cm ya estábamos un poco cansados,
había que pasar al plan B,  patear y evitar las zonas poco profundas, teníamos que buscar las de
mayor talla, alguna habrá, pensé. Aunque mi compañero ya optaba por el
plan C, poner un moscón del #14 que no pudieran comer las pequeñas.
Llegamos a una poza y al entrar por debajo ya vimos alguna
trucha de mejor talla. Pescamos cada uno por un lado, y la primera  trucha algo curiosa dio la cara.
Si
no estáis acostumbrados a pescar ríos de montaña, a la
hora de pescar una postura, quizás lo mejor sea pescar directamente las
zonas susceptibles
de dar el pez más grande, así evitaremos que al pescar peces más
pequeños los
de mejor talla se espanten sin darnos la posibilidad de tentarlos, es
una pesca
más rápida y selectiva, tirar lo bueno y buscar la siguiente tirada
dejando sin pescar las zonas que den peces pequeños. Suele ser una buena
forma de aprovechar bien los momentos de actividad y sacarle el máximo
partido al tramo.
También es cierto que a veces nos lleva a recorrer largas
distancias e incluso tener que mirar hacia atrás en búsqueda de nuestro
compañero o directamente perdernos…jaja..
De todos modos el día estaba muy divertido, picaban bien a
cualquier cosa. Los tricos oscuros de cdc en anzuelos pequeños era lo que mejor
me estaba funcionando. Mi compañero Oscar conseguía capturas también con otras
moscas, era uno de esos días propicios para probar los engendros de moscas que
nos preparamos y que cuando comen muy fino no nos atrevemos a poner.
Pronto nos dimos cuenta porque pescaban los tricos tan bien.
Cada rio tiene su “tricopterillo” y no está mal captar la instantánea para
hacerse la copia en casa de cara a la siguiente jornada.
En las corrientes las picadas se sucedían una tras otra, es
un tramo bonito, tramos de rio ancho despejado y poca profundidad media dan
paso a zonas sombrías con pozas y tiradas más profundas, un terreno muy variado
y agradecido en cuanto a capturas. Desde un primer momento  este río recuerda al Duerna, parecen hermanos gemelos.

 
 
Seguimos pescando aunque pendientes del reloj,  las obligaciones nos harían dejar la pesca a
media tarde, y aunque breve, la jornada había que aprovecharla. Nos cambiamos,
ahora pescaba mi compañero delante, llevaba yo haciéndolo un buen rato y esto
en ríos pequeños y en verano supone una clara ventaja, tocaba mirar.
Un lance en la entrada de una corriente y trucha para la
sacadera que se lleva mi compañero, esta vez con una emergente carne.
La mayoría eran pequeñas, aunque de vez en cuando salía alguna  que daba más guerra, y como siempre más de
una conseguía escaparse antes de llegar a la sacadera.
No despedíamos del rio, aun nos quedaba una buena caminata
hasta el coche, por el margen derecho volviamos rodeados de campos, trigales
y monte bajo, mirábamos a lo lejos y el paisaje de montaña, el sonido y los
olores nos acompañaban, quien  nos iba a decir que pasado un tiempo toda esa
vida que nos rodeaba  se apagaría. 
 


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